Cocinar con frutas: una delicadeza de fin de semana

Llegar a casa con cansancio y hambre es algo que se repite en casi todos los hogares, sobre todo donde habitan personas solteras. Se dice que cocinar para uno mismo no tiene gracia y que por eso las personas solteras se la pasan a base de comida chatarra. Sin embargo, esto solo tiene una parte de la realidad, pues el placer de cocinar no está dado necesariamente por la cantidad de comensales que se siente a la mesa.

Hay personas que aman cocinar y hay otras que lo detestan, y eso es algo que no cambia. Claro que el factor tiempo es muy importante en este sentido, pues la verdad es que resulta bastante agotador llegar tarde a casa y pararse frente a un fogón durante una hora. Pero el fin de semana es el momento propicio para agarrar el polvoriento libro de recetas y ojearlo hasta encontrar lo que nos pida el cuerpo.

Experimentar en la cocina es una excelente manera de dejar volar la imaginación y darle al paladar nuevas experiencias. Claro que algunos prefieren darle nuevas experiencias al paladar en un restaurante de comida gourmet, y eso está muy bien. Pero el placer de sentir el olor de los manjares mientras se cocinan es algo que no tiene comparación.

 

Se pueden hacer todo tipo de recetas desde carnes y asados hasta los más deliciosos dulces. Pero sin dudas algo que siempre se agradecerá es hacer salsas de frutas para acompañar las comidas. Las manzanas, las uvas, las fresas, y hasta el mango son ideales para esta función.

De la comida de la India, por ejemplo, se pueden preparar los deliciosos chutney, que lo mismo pueden ser de mango, coco o tomate. Estos aderezos son espectaculares porque le dan a las comidas un sabor completamente distinto al que sentimos todos los días. Lo mejor es que son muy sencillas de preparar y se pueden hacer cómodamente en casa. Algunas recetas de salsa al curry también incluyen manzanas, lo cual les da un sabor mucho más exquisito y refinado. La comida de la India ha sabido aprovechar muy bien las frutas para estos fines.

Pero siempre nos queda la opción de improvisar un poco, lo cual se agradece porque a veces el instinto nos permite preparar deliciosos platillos que no hemos encontrado en ningún libro. En la cocina a veces hay que dejarse llevar.

 

 

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